LA FIBROMIALGIA. ¿CÓMO PODEMOS TRATARLA?

LA FIBROMIALGIA. ¿CÓMO PODEMOS TRATARLA?

 

La fibromialgia es un síndrome de dolor crónico caracterizado por dolor musculoesquelético generalizado y síntomas múltiples, entre los que se incluyen: fatiga, trastornos del sueño, disfunción cognitiva y angustia psicológica. Además, es uno de los causantes de dolor crónico más común, con una prevalencia mundial del 2%, la cual se diagnostica entre 1% – 4.9% en mujeres y hasta un 2.9% en hombres.

 

 

La causa de la fibromialgia no está clara, sin embargo, se ha comprobado que algunos mecanismos centrales están fuertemente implicados, entre los que se incluye una evidencia clara de anomalías en estructura, función y química molecular del sistema nervioso central.

Hay múltiples tratamientos para tratarla, siempre con un componente multifactorial que permite abarcar su amplia variedad de síntomas, los cuales pueden interferir en el éxito del tratamiento, además de componentes afectivos, como afrontamiento deficiente del dolor, catastrofización y kinesiofobia.

Según las últimas revisiones bibliográficas de los estudios y artículos científicos publicados recientemente, se pueden comprobar diferentes tratamientos no farmacológicos:

Los ejercicios de flexibilidad son los indicados para un alivio de la tensión y aumento de la longitud muscular, y consecuentemente del rango de movimiento. También son efectivos para reducir el dolor, la fatiga, y el trastorno del sueño, así como la calidad de vida y flexibilidad muscular.

El ejercicio físico, destaca dentro del grupo de los tratamientos no farmacológicos y es la terapia más indicada, la cual se fundamenta en tres tipos: aeróbicos, de fortalecimiento muscular y estiramientos. El ejercicio aeróbico presenta evidencia moderada de una mejora de la calidad de vida (evaluado a través del Cuestionario de Impacto de Fibromialgia o cuestionario FIQ). Existe poca evidencia para la mejora de la intensidad del dolor y función física, dado que es complicado elegir los parámetros óptimos para una mayor eficacia.

También hacemos referencia al fortalecimiento muscular. Se ha demostrado que las personas con fibromialgia tienen poca resistencia en la musculatura, lo que contribuye a una reducción de su funcionalidad.

Además de los ejercicios en suelo, también se recomiendan los ejercicios en el agua. Las propiedades hidrodinámicas del agua (flotabilidad, densidad, viscosidad y presión hidrostática) proporcionan resistencia al movimiento, lo que repercute en un fortalecimiento muscular. Otro de los factores por los que se recomienda los ejercicios en el agua es el alcance de una relajación muscular, lo que provoca una mejora del retorno venoso al existir un bajo impacto articular.

En una revisión sistemática anterior, se ha investigado la fisioterapia pasiva. Dichos estudios investigaron seis tipos de terapia de masaje (masaje sueco, masaje de tejido conectivo, drenaje linfático manual, liberación miofascial, Shiatsu y una combinación de estilos de masaje severos). Se ha comprobado que la liberación miofascial es más efectiva que el placebo, ya que mejora el dolor, fatiga, rigidez, ansiedad, depresión y la calidad de vida de las personas que padecen fibromialgia en un nivel de evidencia moderada. Por el contrario, el masaje sueco está contraindicado debido a la falta de beneficio para los pacientes.

Los tratamientos de frío y calor pueden modular la nocicepción, al igual que se ha comprobado que las propiedades mecánicas y térmicas de la balneoterapia sirven para aliviar el dolor por medio de varios mecanismos.

Para finalizar, hablamos de las corrientes analgésicas eléctricas, respecto a las cuales una revisión reciente de la literatura distingue dos tipos de electroestimulación: no invasiva o TENS (cuya aplicación es por electrodos en la piel), e invasivos (electroacupuntura, que es la combinación de corriente y acupuntura). La conclusión de dicha revisión es que existe una baja calidad de evidencia de que el TENS sea efectivo para aliviar el dolor en pacientes con fibromialgia. Sin embargo, la electroacupuntura presentó una evidencia moderada en el alivio del dolor, aunque por el contrario no hubo ningún efecto en la calidad de vida y la fatiga de estos pacientes.

La conclusión tras analizar dichos estudios es que la efectividad de las terapias de corrientes no son fiables, debido a que tienen muchos sesgos y un bajo número de estudios.

Por otro lado, algunos estudios han demostrado que los cambios en la dieta también pueden tener una repercusión positiva en los dolores musculares.  Las personas con fibromialgia, a menudo, tienen un déficit de selenio, magnesio, zinc, vitaminas B y D y proteínas, además de beneficiarse de la ingesta de carnitina, antioxidantes, alimentos sin lactosa, alimentos con un bajo nivel de histamina, etc. Estos nutrientes pueden reducir la inflamación sistémica y neuronal, al igual que restaurar la fuerza muscular.

En resumen, los artículos sobre la efectividad de tratamientos no farmacológicos muestran una variabilidad considerable, con diferentes protocolos y problemas de calidad metodológica. Esto conlleva una baja calidad de evidencia y han obstaculizado el proceso de elegir los mejores tratamientos. Como conclusión y de acuerdo con Mannerkorpi e Iversen (2003), las personas con fibromialgia son parte de un grupo heterogéneo y por lo tanto, el ejercicio debe ser individualizado dependiendo la función física del paciente, rango del dolor y otros síntomas de esta patología.

1. Atzeni F, Talotta R, Masala IF, Giacomelli C, Conversano C, Nucera V, et al. One year in review 2019: fibromyalgia. Clinical and Experimental Rheumatology 2019. 2019 January 21; 37.
2. Mendonça Araújo F, Melo DeSantana J. Physical therapy modalities for treating fibromyalgia [version 1. F1000 Faculty Rev. 2019 Noviembre 29;(8).

 

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